A sus 19 años, Lamine Yamal se ha convertido en uno de los rostros más conocidos a nivel mundial. Sabemos que gestionar la sobreexposición pública es complicado a todas las edades, pero siendo tan joven, es evidente que el futbolista se enfrenta a un reto doble. No lo decimos nosotras, sino la psicóloga Lara Ferreiro en la revista Semana, que insiste en que llegar a lo más alto cuando todavía se está construyendo la propia identidad podría tener un coste emocional importante.
Lara Ferreiro explica cómo muchos jóvenes que alcanzan el éxito demasiado pronto atraviesan lo que se conoce como adultificación temprana: una situación en la que empiezan a asumir exigencias y responsabilidades propias de los adultos antes de tiempo, sin contar con las herramientas emocionales necesarias para gestionarlas. De hecho, la psicóloga advierte de que alrededor del 60 % de los deportistas de élite presenta perfeccionismo desadaptativo, una forma de autoexigencia que lleva a interpretar cualquier fallo como una amenaza para el futuro.
Vivir bajo una sensación de examen permanente constante está claro que podría favorecer problemas como la ansiedad, las dificultades para dormir, los ataques de pánico o el agotamiento psicológico. Además, Ferreiro señala el riesgo de que el joven termine confundiendo quién es con el personaje público que representa. Algo que podría ocurrirle a Lamine Yamal, y es que el reconocimiento público no siempre se traduce en bienestar personal y no garantiza que esa persona se sienta acompañada o comprendida en su vida privada.
La psicóloga también aprovechó para hablar de dinero. Según ella, la llegada de grandes cantidades de golpe puede generar una sensación de felicidad que, según el fenómeno conocido como síndrome de la riqueza repentina. Una situación en la que aquellos que viven esto tienden a cuestionarse ciertas relaciones personales y los motivos por los que la gente se acerca a ellos.
A todo esto le sumamos que el cerebro de un joven de 19 años todavía no está formado del todo. La corteza prefrontal, implicada en funciones como la planificación, la toma de decisiones y el control de los impulsos, sigue madurando durante la veintena. Y es que muchas veces tendemos a esperar madurez impecable en los futbolistas jóvenes que no va acorde con su edad real.
Fotos | @lamineyamal
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