Cuando pensamos en la dieta de un deportista de élite lo primero que imaginamos es pollo hervido, batidos de proteína y una disciplina casi monástica, pero lo que se sabe del delantero noruego Erling Haaland es bastante más curioso, y es que entre carne local, los omelets de queso y jamón y un buen plato de butter chicken con naan de ajo, el goleador del Manchester City ha armado un menú que mezcla rigor, sentido común y algún que otro capricho.
Antes que cualquier suplemento o fórmula mágica, Haaland tiene una norma muy clara que compartió públicamente en su documental 'Haaland – The Big Decision': "lo más importante es comer comida de calidad que sea lo más local posible", reconociendo que, aunque los demás no suelen comer lo que él come, insiste en que le preocupa cuidar su cuerpo, y por eso incluye corazón e hígado de vaca en su plato. A quien le dice que la carne es mala le devuelve la pregunta: "¿qué carne? ¿La de una cadena de comida rápida o la de la vaca local que pasta justo al lado?"
¿Y qué tienen de especial las vísceras? Según Goal, los nutricionistas coinciden en que el corazón y el hígado de res están entre los alimentos más densos en nutrientes: hierro, riboflavina, vitamina B12, vitamina A y cobre.
Seis mil calorías y una lasaña de papá
Sumando a esa filosofía una cantidad nada despreciable de combustible, Haaland afirma que llega a consumir hasta 6.000 calorías al día, casi el triple de lo recomendado para un hombre adulto, algo así como cenar tres veces seguidas en la comida familiar de domingo y repetir plato en todas.
Sin duda, lo más entrañable es su ritual de la víspera de los partidos: la lasaña que cocina su padre, Alfie-Inge. Tanto funciona la receta que Pep Guardiola bromeó con hacerle una oferta para que cocine en el club, aunque aclaró que no cree que haya un único secreto detrás de los goles.
Riguroso y disfrutón a la vez, el delantero también tiene sus antojos: afirma que come kebab un par de veces al año cuando visita su ciudad natal, y que se le atribuyen debilidades por el bistec, las ostras, la langosta, el pato y el pollo agridulce chino, además de la comida india.
Combinando la comida de calidad con un descanso casi milimétrico, Haaland evita el alcohol, la comida rápida, las bebidas azucaradas, los fritos y los procesados, se acuesta alrededor de las diez de la noche con los aparatos apagados y, hasta se pone gafas que bloquean la luz azul, y es que en su casa de Chester instaló una cámara de crioterapia de 50.000 libras y recurre a baños de hielo y yoga para recuperarse.
Si quieres tomar inspiración de una de las jóvenes promesas del fútbol, lo cierto es que sus beneficios nutricionales vienen de hábitos poco convencionales. Por ello, lo que sí puedes llevarte a casa es la regla de elegir lo mejor y lo más cercano, y dejar las 6.000 calorías para quien entrena como él.
Fotos de @Erling
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