Pedri (23 años): “Yo estaba en la barra sirviendo bebidas, ese era mi trabajo, mi padre venía con prisa y me iba cantando los pedidos que yo tenía que servir. Mi carrera en la Tasca Fernando terminó después de una sola noche, puse todo lo que tenía en el fútbol”

Así fue la infancia del futbolista del FC Barcelona

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Noemí Valle

Editor

A sus 23 años, Pedri se ha consolidado como uno de los mejores centrocampistas del mundo. Desde que aterrizó en el FC Barcelona en 2020, ha dejado claro su talento, así como el esfuerzo y dedicación que tiene hacia su profesión. Encontró en Barcelona un lugar en el que seguir creciendo profesionalmente y es que el club confió en él cuando apenas tenía 16 años y, desde entonces, ha ido ganando protagonismo hasta convertirse en una pieza fundamental del equipo. 

Antes de los grandes estadios y el fútbol de élite estaba el restaurante de sus abuelos. Pedri creció entre las mesas de un negocio familiar en Tenerife. Su abuelo regentaba un restaurante de tapas que se convirtió en uno de los puntos de encuentro de los aficionados del Barcelona en Canarias. Pedri siempre recuerda aquel lugar con cariño: "Mi abuelo llevaba la Tasca Fernando, la mayor peña del Barça en las Canarias. Era un restaurante de tapas de los de toda la vida, con el techo de madera, las sillas de madera, la barra de madera, todo de madera. En las paredes había fotos de nuestra familia (nuestra familia real y los jugadores del Barça, claro)".

Aunque el restaurante cerró sus puertas en julio de 2025, fue durante años uno de los establecimientos más conocidos de Santa Cruz de Tenerife. Su cocina casera, con especialidades tradicionales como las patatas, el bubango y la cebolla rellenos, las croquetas o el puchero canario que preparaban los viernes, formaba parte de la vida cotidiana de la familia. Para Pedri, aquel lugar fue mucho más que el negocio de sus abuelos: fue uno de los escenarios de su infancia.

"Yo crecí corriendo entre las mesas". Confesaba el futbolista. Pedri recordaba cómo su abuela intentaba frenar los partidos improvisados que él y su hermano organizaban mientras ella atendía a los clientes. Por eso, cuando empezaban a dar toques con el balón, los mandaba a una estancia bajo el restaurante donde almacenaban cajas y botellas de vino, a la que llamaban la "sala VIP". Eso sí, aunque también tuvo que trabajar alguna que otra vez en la Tasca, algo que le abriría los ojos sobre todo el esfuerzo que supone sacar adelante un negocio familiar. 

Él recuerda especialmente una jornada dura en la que se le amontonaban los pedidos. "Dame dos Coca-Colas, una Fanta y tres cervezas. Dame dos vasos de vino, una Fanta y tres Coca-Colas. ¡Rápido! Me daba vueltas la cabeza y me dolían las piernas", comentaba el futbolista. Él, acostumbrado a ciertas pausas para recuperar el aliento en los partidos, no dudó en preguntar: "Papá, ¿cuándo es el descanso?". La respuesta fue una dosis de realidad: "¿Descanso? ¿Qué descanso? Esto no es como el fútbol". Al terminar aquella jornada, el cansancio era evidente, algo que le hizo admirar aún más el trabajo de sus abuelos y sus padres: "Os tengo mucho respeto a ti y a Pepe. Estoy destrozado", comentaba. 

Fotos | @pedri

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